En los años noventa y dos mil, los municipios del Corredor del Henares crecieron a base de urbanizaciones de adosados y chalets pareados. Azuqueca de Henares, Alovera, Cabanillas del Campo, Villanueva de la Torre, El Casar y muchos otros pueblos a lo largo de la A-2 tienen calles enteras de viviendas parecidas, construidas en poco tiempo y con soluciones muy similares en la cubierta.
Esas casas ya tienen unas cuantas décadas encima, y sus tejados empiezan a dar los mismos avisos. Si vives en una de ellas, es muy probable que alguno de estos problemas te suene.
Cómo suelen ser estos tejados
La mayoría tienen una estructura parecida: forjado inclinado de hormigón o tablero sobre tabiquillos, teja mixta de hormigón o cerámica colocada con mortero o en seco, y canalones vistos en el alero. Entre una vivienda y la de al lado hay un peto o murete que separa los dos tejados, y muchas casas tienen además una terraza en la planta alta o una buhardilla con ventanas en la cubierta.
Es un sistema que funciona bien mientras todo está en su sitio. Los problemas aparecen en los puntos donde se juntan piezas distintas, que en un adosado son muchos.
Los encuentros con los petos entre casas
Es, con diferencia, el punto más conflictivo. El peto que separa tu tejado del de tu vecino necesita un remate que impida que el agua que baja por la teja se cuele entre la pared y la cubierta. Ese remate puede ser una banda de chapa, una lámina o un simple cordón de mortero, y con los años se agrieta, se despega o se queda corto.
El agua que entra por ahí suele aparecer como una mancha en la pared medianera de la última planta, a veces lejos del punto real de entrada. Y como el peto es compartido, conviene revisar también el lado del vecino y la albardilla de arriba: una albardilla con juntas abiertas mete agua dentro del propio muro.
Las limas
En las casas con tejado a varias aguas, las limas recogen el agua de dos vertientes y la llevan hasta el canalón. Si la lima es de chapa y se ha oxidado, si las tejas que la bordean se han desplazado o si se ha llenado de hojas y tierra, el agua rebosa hacia los lados y se mete bajo la teja. Es habitual que estas goteras solo aparezcan con lluvias fuertes o con viento, lo que hace que se tarde en localizarlas.
Tejas mixtas que se mueven
La teja mixta encaja una pieza con la siguiente, pero si se colocó en seco o con poco mortero, el viento y los cambios de temperatura la van desplazando poco a poco. Basta que una teja se corra unos centímetros para que pierda el solape con la de abajo. También es frecuente encontrar tejas partidas por pisadas de antenistas, instaladores de placas o de quien subió a recuperar una pelota.
Canalones y bajantes
Los canalones originales de estas urbanizaciones suelen ser de PVC o de chapa fina, y el sol de Guadalajara los castiga mucho. El plástico se vuelve quebradizo, las juntas se abren y los soportes ceden, de modo que el canalón pierde la pendiente y el agua se queda estancada. Si además hay árboles en el jardín o en la calle, las hojas terminan de taponar las bajantes.
Un canalón que rebosa moja el alero, mancha la fachada y, en muchos casos, deja pasar agua a la cámara del muro. Cuando el canalón está muy deteriorado, cambiarlo completo suele salir mejor que ir parcheando juntas.
Terrazas y buhardillas
Las terrazas de planta alta, muchas veces encima de un dormitorio o del salón, son otra fuente habitual de humedades. Sumideros pequeños que se atascan, juntas del pavimento abiertas y remates con la fachada que se han despegado. En las buhardillas, el punto débil está en el encuentro de las ventanas con la teja y en los laterales del hastial.
Qué puedes revisar tú
Desde la calle o desde una ventana del vecino de enfrente se ve bastante: tejas desalineadas, musgo en las limas o canalones con plantas creciendo. Desde dentro, presta atención a las manchas en la pared medianera, en las esquinas de la última planta y en el techo bajo la terraza. Si aparecen después de lluvias con viento, el problema suele estar en un remate o en un encuentro, no en la teja en sí.
Lo que no te recomendamos es subir al tejado. En los adosados la cubierta suele estar a bastante altura y sin puntos de anclaje, y el peto entre casas da una falsa sensación de seguridad.
Ponerse de acuerdo con los vecinos
En una fila de adosados muchos problemas son compartidos: el peto, la albardilla o la bajante que recoge agua de dos casas. Cuando la causa está en un elemento común, merece la pena hablarlo con el vecino y hacer una sola reparación bien hecha en lugar de dos parches.
Si tu casa está en el Corredor del Henares y tienes una mancha que no sabes de dónde viene, cuéntanoslo. Te respondemos en menos de 24 horas, revisamos el tejado y te damos un presupuesto gratis con fotos de lo que hemos visto.
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